
Como es de esperar, las quejas no tardaron en llegar y varios grupos de jugones encauzaron por separado varias demandas ante un tribunal federal en San Francisco. Hasta el momento no había más información de estas demandas colectivas y Sony ha seguido hacia delante con su decisión, a sabiendas de que la opción de instalar Linux en la PS3 se había utilizado comercialmente para captar compradores.
Ahora, los abogados de estos grupos de demandantes han aconsejado a éstos que formen una sola demanda para hacer más fuerza en el juzgado, por lo que las diferentes demandas de pequeños grupos se han convertido en una acusasión más potente.
¿Qué pasaría si los demandantes ganasen el juicio? Pues según cuentan algunos expertos, en caso de que Sony pierda el juicio por retirar una servicio garantizado en la compra, lo más que podría imponer un juez es devolver una pequeña cuantía a cada demandante o algún tipo de cupón descuento, pues los argumentos de Sony son totalmente correctos al indicar que su negocio estaba en peligro al detectar que los hackers utilizaban Linux para crear un sistema que permitiera piratear la PS3.